Cabecera de Ccinfo
 

En busca de la perfección

Leonor Nayar

En nuestro trabajo siempre nuestra meta consiste en que todo salga bien, de acuerdo a lo planificado. Es más, muchas veces esperamos alcanzar un resultado perfecto, por lo que nos fijamos metas y objetivos que, por lo general, van más allá de nuestras posibilidades. Lo que ocurre es que muchas veces consideramos que hacer las cosas de la mejor manera, simplemente no es suficiente, por lo que nos embarga una sensación de frustración, que en realidad no debería ser tal.

Lamentablemente todos cometemos errores en algún momento del día, pero tengamos en cuenta que los errores son una fuente invalorable de aprendizaje. En realidad los resultados que se piensan obtener a veces se alcanzan y otras veces no, en ese caso, lo que hay que hacer es una rectificación del plan. Los imprevistos nos ayudan a ampliar nuestra capacidad de recolectar datos y transformarlos en conocimiento futuro. Si todo saliera tal como lo planificamos, posiblemente nos estancaríamos en lo que ya sabemos y manejamos y de igual manera dejaremos de crecer personal y profesionalmente, ya que no necesitaríamos desarrollar herramientas nuevas, ni adquirir nuevos conocimientos, así como desarrollar nuevos pensamientos para lograr aquello que buscamos.

Hay muchas variables que intervienen cuando se quiere lograr una meta; muchas de ellas provienen de un ambiente externo que no siempre podemos controlar.

Nuestro nivel de exigencia se debe apoyar sobre la solidez de integrar un buen equipo de trabajo, en el que se nos motiva de manera adecuada, de modo que nos sentimos impulsados a alcanzar los objetivos necesarios para realizar nuestra tarea. Sin embargo, la sobre exigencia mina nuestra energía, ya que pretendemos efectuar algo que quizá no se pueda realizar con las especificaciones que se pretende emplear.

No queremos decir que hay que bajar las expectativas de los resultados que queremos alcanzar, ni minimizar el esfuerzo necesario para alcanzar una meta, sino que, las metas y objetivos que pretendemos alcanzar deben ser realistas, no sólo teniendo en cuenta nuestras aptitudes, sino, considerando los recursos disponibles para lograrlo.

Es importante si somos jefes o empleados que no presionemos o no nos dejemos presionar más allá de un punto humano y racional. A veces pretendemos más de lo que realmente podemos alcanzar. Por ese motivo hablamos de buscar la perfección, no de alcanzarla. La perfección puede ser una meta a la que nos podemos acercar, pero no necesariamente llegar plenamente, pero de todos modos está bien, es correcto y podemos considerar que hemos hecho nuestro mejor trabajo, nuestro mejor esfuerzo, en pos de una meta.

Consultora de Ciencias de la Información © 2009 - 2010