El trabajo en equipo exige que la persona que lo lidera conozca a las personas con la cual trabaja cotidianamente.
Saber cuales son los puntos débiles y las fortalezas de los integrantes del grupo de trabajo es un punto importante a tener en cuenta a la hora de planear una tarea compartida, de esta forma al delegar instrucciones estas se adaptarán al personal idóneo que corresponda ejecutarla.
Es importante tener en cuenta que no todos asimilan de manera similar, generalmente tienen diferentes tiempos para lograr los mismos objetivos, algunas personas comprenden las consignas en forma visual, otros lo hacen en forma escrita.
Recordar que cada lugar tiene un idioma propio, sobre todo cuando provienen del mismo ámbito profesional, pero en muchos lugares se trabaja en equipo con profesionales de otras disciplinas y no es necesario que conozcan los términos habituales, en este caso particular es conveniente destinar un período de tiempo al entrenamiento.
Cuando confeccione y entregue la lista de tareas a cada miembro pregunte si lo entendieron a medida que lo leen, como planean comenzar su tarea, si comprendieron los objetivos y, si no están de acuerdo analicen entre ambos las mejoras posibles. (Retroalimentación).
Además, es importante supervisar a cada uno de los integrantes del grupo de trabajo a través de metas más cortas para asegurarse que están cumpliendo con lo acordado y de esta forma evitar que surjan problemas entre ellos, que no permitan terminar el proyecto.
El desarrollo de estas prácticas por parte del líder redundará en un beneficio final para el grupo pues, se logrará llegar a las metas con el mínimo error y consecuentemente generará confianza entre sus integrantes.