La frustración es un estado de aquel que esta sometido a una situación insoluble, se ve privado de la satisfacción de un deseo defraudado en sus expectativas de recompensa o bloqueado en su acción.
Se trata de un sentimiento que fluye cuando no se logra alcanzar el objetivo propuesto. Suele provocar ansiedad, rabia, depresión, angustia, ira. Son sentimientos y pensamientos autodestructivos para el individuo.
Son variadas la causas de la frustración.
Los empleados siempre aspiran a ascensos, incrementos de sueldos, buenas relaciones interpersonales con sus subordinados, compañeros y jefes; un clima laboral apropiado, digno, saludable; toma de decisiones apropiadas, estabilidad laboral, uso de todo el potencial, aseguramiento de la estabilidad económica, etc.
El fracaso en el trabajo tiene diversas causas, pero si las analizamos en su totalidad podemos decir que muchas veces el hombre cede su potencial al miedo, y esto lo esclaviza y vuelve dependiente.
La frustración laboral produce depresión y desgaste emocional. La depresión produce vulnerabilidad física y emocional, genera un estado de crisis y paralización.
Muchos profesionales entran en el proceso de desgaste de forma inconsciente y ocupan toda su energía en trazar objetivos inalcanzables, analizan sus fracasos y se desmotivan día a día por su gran carga negativa. Estas personas han comenzado su desgaste emocional y sin saberlo, van agotando su existencia. Solo lograrán franquear el círculo del que han quedado prisioneros cuando decidan ser positivos y optimistas, y estén dispuestos a aceptar nuevos retos con valor y decisión.
Nuestra recomendación es que huyan de estos síntomas y se dediquen a construir, no a destruir.