Cuando concurrimos a una entrevista laboral uno de los errores más comunes que cometemos es explayarnos sobre nuestros logros y virtudes más destacables a diferencia de enfocarnos sobre los beneficios que tendría la Institución si contara con nuestra experiencia.
Por ello en primer lugar deberíamos definir el ámbito de la futura búsqueda, la que podría enfocarse en Instituciones que estén acordes con su nivel de formación y experiencia y que paralelamente coincida con las necesidades de la misma. También, es importante investigar quienes van a ser sus futuros empleadores, esto se logra por medio de redes de contactos, chequeo de páginas Web, etc., y en base a toda esta información, se confecciona el CV o se lo ajusta a los fines de la Institución, de tal manera que genere la necesidad de una entrevista.
De esta forma el candidato está preparado, anticipándose a las preguntas, y con argumentos válidos que podrán ser soluciones a problemas que hubiese detectado en la futura Institución, o algún proyecto alternativo, que podrá inclinar la balanza a su favor para una futura selección.
En el transcurso de la entrevista es importante hablar con voz firme y serena, sin flojedades poniendo acento en sus capacidades, en especial la organizativa, ya que de esta forma lograra empatía con el entrevistador.
Escuchar atentamente las preguntas que le formulen, además, de enfocarse en aquello que no se menciona como actitudes o gestos que surjan durante la misma, le permitirá posicionarse con más firmeza para que se lo tenga en cuenta en la evaluación final.
A posteriori, se debe realizar un seguimiento a través de la una carta corta y precisa o una charla telefónica para que no pierda otra posible forma de destacarte entre los restantes postulantes.