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Negociando en el trabajo: una buena práctica

Leonor Nayar

Cuando querramos negociar en nuestro lugar de trabajo sobre algún punto en particular debemos tener pensado de antemano una propuesta pues, el proceso de negociación no comienza en el momento en que nos sentamos con nuestro a jefe a hablar sobre el particular, sino que se inicia en el momento que la idea comienza a gestarse en nuestra mente y con una planificación previa.

La propuesta deberá contener los siguientes ítems para que sus resultados sean exitosos. Es necesario tener en cuenta lo siguiente:

Los objetivos que se persigan y las variables a negociar, estas pueden estar compuesta por una o varias por ejemplo el salario, horas extras, plazos de pagos, ambiente de trabajo, recurso disponibles, etc., a posteriori le daremos un orden a las mismas.

Para cada una de ellas definiremos lo mínimo y lo máximo que estamos dispuestos a negociar, en el caso de los objetivos procederemos igual, además de la zona de acuerdo, o sea hasta donde estamos dispuestos a ceder.

En toda negociación existen alternativas válidas en el caso de este tipo (Laboral) nuestro poder aumenta si tenemos alguna habilidad destaca por sobre otros postulantes.

Existen diferentes estilos de encarar la negociación según los resultados que se persiguen:

  • Colaborativa: ambas partes salgan ganando y la relación y los resultados son importantes.
  • Competitivo: en este caso hay un perdedor y un ganador . Es habitual cuando el resultado es claramente más importante que la relación, y sobre todo cuando lo que se está negociando es cómo distribuir una cierta cantidad de bienes.
  • Acomodativo: El ganador es la otra parte, pues se prioriza el interés por mantener la relacion a futuro.
  • Compromiso: Se reparten los resultados de forma equilibrada, estos son logrados a través de un mutuo acuerdo.
  • Evitativo: No se persiguen objetivos ni intereses mutuos, en este caso es preferible no negociar.

Una vez que nos sentemos en la mesa al saludarnos tengamos en cuenta de hacerlo de forma amable y firme, luego surgirán las variables en juego y objeto de nuestra charla. Tener a mano las diferentes instancias que surgirán para llegar al acuerdo final este es el momento de plantearlas para la prosecución de nuestro objetivo principal en contrapartida la otra parte también podrá presentar la suyas y al finalizar se decidirá la que mejor satisfaga a ambas.

Al finalizar, es conveniente un saludo rápido y cortés, para que no surjan cuestiones no contempladas que pongan en peligro la negociación.

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