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Trabajo y depresión

Equipo de CCINFO

La situación económica mundial y la de nuestro país en particular no es muy placentera. Vivimos inmersos en una economía local muy vulnerable. Los salarios no son demasiado elevados en una profesión como la nuestra y a eso hay que agregar que los picos inflacionarios desbastan los sueldos percibidos. Por ese motivo, muchos profesionales deben tratar de tener más de un empleo, lo que demanda entre diez o doce horas de trabajo, fuera de casa, lejos de la familia y amigos, sin contar el tiempo invertido en viajes hasta y desde el trabajo a casa y desde un empleo a otro.

Indudablemente, tantas horas de trabajo, a su vez, provocan una serie de trastornos psicológicos y del sueño que afectan las funciones cognitivas y que pueden llegar a derivar en problemas depresivos y de ansiedad.

En realidad existen varios estudios que avalan que el trabajo excesivo de más de once horas diarias aumenta a más del doble la posibilidad de sufrir cuadros depresivos.

Las personas creativas son aquellas que aprovechas todas las lecturas que han hecho a lo largo de su vida, las que les ha permitido adquirir conocimientos e ideas varias.

Las personas más propensas a estos cuadros son aquellas que además, de trabajar tantas horas, cumplen tareas en puestos de alta responsabilidad, con una importante carga de presión.

Es necesario recordar que la Organización Mundial de la Salud (OMS), considera que los trastornos depresivos serán la principal causa de enfermedades en 2030 y que en la actualidad, además de las condiciones de vida personales, el estado depresivo de los empleados provoca un deterioro sustancial de la productividad en el trabajo, sin tomar en cuenta los días laborales perdidos.

La depresión es una enfermedad muy frecuente que sufre casi el 20% de las mujeres y el 10% de los hombres, en algún momento de su vida, en una sociedad. Muchas veces, por diferentes motivos, personales o laborales, experimentamos una gran tristeza, un sentimiento de agobio, hastío, cansancio. Por lo general esta tristeza suele ser pasajera, pero si persiste más allá de lo que amerite el hecho que la desencadenó estamos ante un caso de depresión grave. La infelicidad a veces surge sin causa aparente, como sea, los síntomas más visibles son: tristeza, llanto sin razón aparente, ansiedad, preocupación, irritabilidad, pérdida de apetito, cansancio, falta de motivación, falta de interés en actividades cotidianas, incapacidad de concentrarse, falta de memoria frecuente, pensamientos de desesperanza y de autodestrucción.

En el trabajo, las personas que sufren de depresión suelen ser lentos y se equivocan con frecuencia, no cumplen de manera regular su horario de trabajo, se sienten extenuados y por eso su rendimiento es poco satisfactorio, se aíslan de sus compañeros de trabajo, abandonan su puesto de trabajo por enfermedad, se irritan y discuten en el trabajo.

La depresión tiene importantes consecuencias sobre la capacidad del profesional para desempeñar su actividad laboral de manera efectiva. Algunas personas no pueden superar estos estados emocionales inestables y deben dejar de trabajar por un tiempo, y a veces por siempre. Muchos, en cambio, continúan luchando, sabiendo que su rendimiento es muy magro, pero con cierta esperanza de que las cosas aún pueden mejorar.

El trabajo generalmente, permite el desarrollo de las personas, les provee de su sustento para obtener cosas que desean, sin embargo, si para lograr algunas cosas, no todas a las que aspira, debe trabajar tantas horas, termina no disfrutando del dinero que gana, que por lo general tampoco le alcanza, y simplemente ingresa en un círculo de frustración que poco a poco lo sumerge en la depresión. Solo podrá superar una etapa tan desgastante y autodestructiva si recibe la ayuda adecuada, en caso contrario, cada día estará mucho peor e incluso puede llegar a tener un desenlace fatal.

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