Lic. Patricia Allendez Sullivan
Mucho se ha hablado ya sobre la resistencia a los cambios de diferentes actores sociales como lectores, bibliotecarios, editores; sin embargo, ya nadie puede dudar que los cambios no se pueden revertir y que la edición digital ya no se puede sofrenar.
Representantes de editoriales, de librerías y del proyecto Google Book Search pronosticaron el fin de los grandes depósitos, que las obras se buscarán en la Web y se expandirá de la "impresión por demanda". Los editores sostuvieron que ven la iniciativa del buscador "más como oportunidad que como una amenaza.
El editor norteamericano John B. Thompson considera que “No estamos seguros, nadie puede predecir el futuro”. “Las ventas de libros digitales son todavía insignificantes”, señaló Thompson. Por debajo del 10 por ciento de los ingresos de los grandes grupos editoriales norteamericanos a ingleses. Diccionarios y enciclopedias sí parecerían condenados a ser reemplazados por sus homólogos digitales. “El acceso on line a la información los volvió obsoletos, meros objetos de coleccionista”, observó. “En el resto de las áreas no es tan claro el panorama”, evaluó.
Lo interesante de esta nueva era es que ningún libro queda fuera de circulación por un problema de stock, es decir, ya no existe la figura del libro agotado pues se puede a imprimir a pedido un libro ya que la edición del libro desde su inicio es digital. Por lo tanto, este cambio asegura una larga vida a todos los libros.
Para Roger Chartier, un investigador importante en el campo de la lectura, la revolución del texto electrónico es, al mismo tiempo, una revolución de la técnica de producción y de reproducción de textos, una revolución del soporte de lo escrito y una revolución de las prácticas de lectura.
En realidad, el mundo de la edición se ha modificado notablemente gracias al empleo de las PC. La nueva impresión digital en papel o en otros medios o formatos de texto electrónico como los e-books o los archivos .pdf y, sobre todo, la publicación y difusión de hipertextos en la Web, han revolucionado no sólo el mundo del libro y de la edición, sino también todo el universo relacionado con las ciencias de la información y la documentación: las bibliotecas, las técnicas documentales, el periodismo, la formación, educación e investigación, y todas las formas de acceso a la información, el conocimiento y la cultura.
Por lo tanto, hoy la preocupación inminente en relación al analfabetismo se centra en la ecuación y en la destreza en el manejo de los nuevos medios tecnológicos.
En esta nueva edad de la lectura, la pantalla se ha convertido en la gran protagonista del universo digital. El desafío, entonces, es si todos aquellos que necesita acceder a textos de diferente índole, podrán adaptarse al mundo digital y sobre todo, si podrán interactuar con las pantallas.
Lo cierto es que, ya es muy difícil que se regrese hacia atrás, los editores tienen en claro que la edición digital les permite abaratar costos, motivo por el cual, este medio seguirá en vigencia y se incrementará, hasta que aparezca un nuevo medio que lo reemplace.