Lic. Patricia Allendez Sullivan
Todavía no podemos definir a la Web 3.0, solo podemos decir que avanzamos hacia una Web mucho más personalizada, construida por medio de partes de cada uno de nosotros y que estará presente de manera natural y permanente en nuestras vidas.
En la actualidad la protagonista es la Web 2.0, que nos ofrece un conjunto de aplicaciones de integración social, lenguajes audiovisuales predominantes, servicios Web distribuidos e interfaces Web que simulan oficinas en línea, similares a la de la PC.
Estas ventajas tecnológicas surten al ciberespacio de diversos repositorios de información. Esta información, sin embargo, aún no tiene la capacidad de relacionarse entre sí, no está clasificada y no tiene un formato estándar. En cambio, la Web 3.0 tiene la responsabilidad de cambiar esto. Tomemos como ejemplo a la “Folksonomía”, que funciona como un asistente de clasificación y que emplea las etiquetas (tags) que los usuarios asignan a las fotos, videos, entradas en los blogs y otras aplicaciones 2.0; así como los microformatos, (RDFa) que estandarizan los formatos para poder, almacenar así, el contacto de una persona, una cita en el calendario, o el comentario en un blog.
Por lo que podemos ver, el proceso de publicación de información ha cambiado, de manera que ahora primero se publica y luego se filtra lo publicado por medio de etiquetas.
La Web 3.0 es la llamada Web semántica, y se basa en que dotará a las páginas Web de un significado, convirtiéndolas en socios cognitivos; o sea, se basa en la idea de agregar metadatos semánticos y ontológicos para proporcionar un significado y una relación de los datos, creando, así, una Base de Datos en la Web, de manera que los datos mantengan una relación estructurada o semi-estructurada.
Los elementos que se emplean son los siguientes:
XML: aporta la sintaxis de los documentos estructurados.
XML Squema: da el lenguaje que definirá la estructura de los documentos XML.
RDF: lenguaje que describe la representación de los datos en base al vocabulario, clases y propiedades del XML Squema.
OWL: facilita el lenguaje de marcado construido sobre RDF y codificado por XML, agregando más vocabulario para describir propiedades y clases.
SPAROL: lenguaje empleado para realizar consultas sobre RDF.
Todos estos elementos permitirán que el contenido de la Web sea comprendido por los individuos y las máquinas, las que mediante la inteligencia artificial accedan y faciliten la obtención de conocimientos a los individuos. Aquí llegaremos a la revolución y no sólo a la evolución.
¿Qué pasa con la privacidad en la Web 2.0? No siempre es respetada. En 2009 hubo muchas violaciones de privacidad a través de las redes sociales, todos recordamos aún lo que se escribió al respecto sobre Facebook, sumado al individuo en sí, que suele dar mucha información por estas redes, a través de las fotos que sube, al escribir en el muro, etc.
¿Y qué pasa con la privacidad en la Web 3.0? Es probable que el problema de privacidad de la Web 2.0 se agravará aún más en la 3.0. La información que estará en juego, en realidad será conocimiento. Por lo tanto, todos deberíamos estar más atentos al tema de la privacidad, desde el diseño de sus componentes funcionales y técnicos.
La Web 3.0 le demandará al usuario una relación personal, mientras que se espera que la Web 4.0 será omnipresente, será un sistema operativo al que accederemos por múltiples interfaces, de manera que guardaremos toda nuestra información en la Web, hasta convertirnos en la Web.
Tenemos que tomar conciencia del papel que la tecnología juega en nuestra vida diaria, ya que este futuro no está tan lejano.