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Conocimientos y formación

Lic. Patricia Allendez Sullivan

Los bibliotecarios han sido tradicionalmente responsables de evaluar los materiales que han de añadirse a la colección. Tras la reciente eclosión de la información y de los soportes informativos, los documentalistas tienen que recopilar información procedente de diversas fuentes y distintos formatos, analizarla y evaluarla para, después, resumir y enumerar los contenidos, prepararlos para su uso final (es decir encuadernarlos, encarpetarlos, etc.) y presentarlos al usuario.

La evaluación de los recursos se complica progresivamente al convivir el formato impreso, el CD-ROM, la versión ofrecida a través de Internet y aquella que ofrecen las bases de datos comerciales. Por ejemplo, antes de adquirir una determinada obra de referencia, el bibliotecario debe comparar cómo y qué parte de la información se ofrece en los diversos formatos antes de decidir cuál de ellos va a pedir. Si la decisión final es adquirir una determinada obra en más de un formato, este gasto ha de ser debidamente justificado ante la dirección. Por ejemplo, el Wall Street Journal está disponible en los cuatro formatos mencionados.

Además, hay tanta información disponible que el documentalista o bibliotecario ha de diseñar sistemas para controlar el exceso informativo y seleccionar aquello que es relevante, que procede de fuentes autorizadas y que, además, es de utilidad directa para el usuario.

Muchos bibliotecarios están en posesión de otros títulos universitarios además de los correspondientes estudios de biblioteconomía, y también es frecuente que realicen cursos sobre temas de interés para la biblioteca, universidad o empresa para la que trabajan. Además suelen leer las publicaciones especializadas más relevantes para adquirir un conocimiento más a fondo de los temas de interés para su trabajo. Gracias a todo ello pueden crear servicios específicos de alerta con información puntual de actualidad para los usuarios. Para poder identificar las principales tendencias de un determinado sector, cuáles son los personajes más destacados y las publicaciones de mayor prestigio, conviene primero que el bibliotecario esté familiarizado con el sector y el tema que va a trabajar.
Por ejemplo, si estamos trabajando en la biblioteca de la facultad de económicas, o en el centro de documentación de una empresa de negocios, deberíamos leer con regularidad The Economist, Fortune, The Harvard Business Review y, además, asistir a las conferencias y reuniones del sector, como el Wharton Global Business Forum.

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