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Un nuevo modelo de trabajo

Lic. Patricia Allendez Sullivan

El proporcionar conocimientos sobre el entorno laboral, capacitar para solucionar problemas de la profesión o del puesto de trabajo, impulsar el conocimiento de nuevas tecnologías, promover habilidades para el trabajo en equipo, etc., son concreciones tradicionales propias de la formación y que se pueden vincular a los programas de capacitación que suelen tener en cuenta las Unidades de Información.

La formación es una responsabilidad colectiva, ya que el trabajo profesional se realiza en contextos organizados que tienen una misión que cumplir que involucra y compromete a todos sus miembros.

Es precisamente la búsqueda de nuevas formas que permitan situar a las Unidades de Información en las mejores condiciones posibles para cumplir sus objetivos lo que ha propiciado un cambio en la orientación de la formación. En una primera instancia, ésta se centró en la mejora de los procesos internos (detección de problemas relacionados con de la misión establecida, más eficiencia en la ejecución de tareas, mayor comprensión del funcionamiento de los grupos), la turbulencia de los entornos, las crisis tecnológicas, la imparcialidad y en cierta manera el caos, propiciaron una orientación hacia los procesos externos.

La formación puede así considerarse como un requisito necesario que posibilita la consecución de los fines de la Unidad de Información, y que actúa como una herramienta al servicio de las necesidades de la biblioteca, como parte de las estrategias que posibilita posiciones ventajosas frente al cambio, o como la esencia que permite el aprendizaje de la misma.

Las Unidades de Información aprenden a través de las fuentes de conocimiento de sus empleados. Por ello, deben además de favorecer el aprendizaje continuo de sus miembros, captar, difundir y aprovechar esos conocimientos.

Los aprendizajes y las diversas formas de gestionar el conocimiento adquieren un importante valor estratégico para la dirección de las bibliotecas porque ambas contribuyen a mejorar la gestión del cambio. Además, debemos tener en cuanta que las Unidades de Información son generadoras de conocimiento.

Para las Unidades de Información son especialmente importantes los conocimientos asociados a la experiencia. Se considera, entonces, que una biblioteca aprende cuando promueve el aprendizaje de sus miembros y lo aprovecha para mejorar e innovar permanentemente, es decir, cuando concibe el aprendizaje como un medio para adaptarse a los procesos de cambios. Ante esta nueva realidad las bibliotecas han impulsado diferentes iniciativas orientadas a descubrir y aprovechar el conocimiento tácito de sus miembros. Por ejemplo, promueven ámbitos informales de aprendizaje dónde las personas de manera individual o grupal, convierten sus conocimientos tácitos en conocimientos explícitos.

En este nuevo entorno, las Unidades de Información, administran a sus recursos humanos teniendo en cuenta los lineamientos establecidos por el concepto denominado Gestión del Conocimiento, y que se caracteriza por el conjunto de procesos adoptados por las organizaciones para aprovechar la aplicación efectiva de los saberes existentes en su interior.

La gestión del conocimiento se orienta hoy hacia el conjunto de actuaciones encaminadas a mejorar los conocimientos de los empleados, como el lograr que ese conocimiento personal pase a ser, primero grupal y luego un activo organizativo de la Unidad de Información.

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