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El concepto de privacidad en nuestras bibliotecas

Lic. Leonor Nayar

El concepto de privacidad en el mundo bibliotecológico se relaciona con la misión de la biblioteca de actuar como una fuente imparcial que provee información desde todos los puntos de vista y la hace disponible a todas las personas con independencia de la edad, raza, religión, origen nacional, social o punto de vista político.

En todo servicio bibliotecario se debe garantizar el libre acceso a la información y el respeto a la privacidad guardando la confidencialidad debida respecto a las consultas realizadas y los temas tratados en cada una de estas consultas, así como los datos personales de los usuarios.

Siempre se deben preservar de manera confidencial los siguientes datos:

  • Registros personales.
  • Archivos que contengan datos de los usuarios.
  • Registros de circulación.
  • Registros de búsquedas bibliográficas que contengan perfiles de necesidades de información personalizados.
  • Registros de demandas de préstamos interbibliotecarios.
  • Detalles de las transacciones entre la biblioteca y los usuarios.

La biblioteca debe proteger la privacidad de sus usuarios, de manera que estos puedan consultar materiales con total libertad sin temor de que un tercero pueda juzgarlos por la bibliografía que consumen. Debemos tener en cuenta que muchos usuarios son investigadores y de esta privacidad dependerá que sus investigaciones no queden expuestas hasta el momento en el que el mismo investigador decida publicarla. La infidencia de estos datos puede provocar que alguien más usufructúe esta búsqueda bibliográfica para publicar antes que el investigador que la efectuó.

Es habitual también que los estudiantes quieran conocer que leen sus profesores o que éstos quieran saber que han leído sus estudiantes, como otros tipo de casos similares. Todos ellos producen un conflicto ético profesional que deberá resolverse teniendo en cuenta que la biblioteca debe constituirse como un centro de libre acceso a la información, y por ende, a favor del usuario y a su derecho de mantener su privacidad.

El respeto a la privacidad ocurre cuando la relación bibliotecario – usuario se da en un marco normalizado, reconocido y aceptado por ambas partes, que se manifiesta en un código deontológico. La función de estos códigos es la de ayudar al usuario a saber que puede exigir y darle la confianza de que esta profesión tiene una serie de lineamientos éticos que lo benefician en su relación con el profesional, así como también ampara al profesional que ejerce su profesión.

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