Las bibliotecas digitales se han convertido en una de las áreas de investigación multidisciplinaria más vigorosas. El término ha sido definido por diversos autores, así como las características y funciones de estas bibliotecas.
Consideramos a las bibliotecas digitales como colecciones organizadas de información digital, las cuales combinan la forma de estructurar y obtener información (como lo hacen las bibliotecas físicas) con la representación digital que ofrecen las computadoras. Además de que hacen posible la disponibilidad de la información desde cualquier parte del mundo, en una biblioteca digital la información puede preservarse, almacenarse de manera compacta y permitir rápidas búsquedas sobre ella.
Las bibliotecas digitales extienden y aumentan la funcionalidad de las bibliotecas tradicionales ampliando los recursos y servicios existentes, permitiendo el desarrollo de nuevas maneras de expresarse y resolver problemas. El conjuntar diversas colecciones intelectuales y culturales del mundo nos puede llevar a su mejor entendimiento y a ampliar la cooperación entre sus habitantes.
Son vistas como espacios en los que la gente se puede comunicar, compartir y producir nuevos conocimientos. Además, pueden considerase como un pilar en el apoyo al aprendizaje (de manera formal e informal).
Mientras las bibliotecas físicas desarrollan componentes digitales y otras organizaciones económicas y culturales ofrecen su material en la red, cientos de bibliotecas digitales están surgiendo en el mundo, abarcando todas las disciplinas y medios.
Notando la importancia de la colaboración dentro de las bibliotecas digitales, es esencial analizar cómo ésta se lleva a cabo entre grupos de individuos y cuáles son las herramientas que la tecnología ofrece para poder realizar la colaboración de una manera más eficiente. Por supuesto que cuando hablamos de colaboración, nos referimos a la división de tareas entre las diferentes bibliotecas que participan del proyecto. El problema crucial que surge en estos casos es si todas las bibliotecas integrantes cuentan con el equipamiento tecnológico para realizar el trabajo de manera cooperativa y en red.
Teniendo en cuenta los lineamientos anteriormente mencionados debemos considerar que las bibliotecas digitales administran un contenido que puede ser:
Este contenido debe ser localizado, clasificado, indizado y normalizado. Debe estar siempre visible y disponible para la consulta del usuario; para ello se debe contar con un software que permita ver y oír y que disponga de interfaces de manejo sencillo.
Este contenido también debe ser preservado para el futuro, de ahí la importancia de la digitalización de documentos muy antiguos que permite evitar el avance del deterioro del papel. Sin embargo, la era digital ya ha perdido mucha documentación por estar almacenada en soportes hoy considerados obsoletos y por carecerse de los equipos adecuados para su lectura.
Este tipo de biblioteca debe sostenerse económicamente, de modo que junto a los costos de las bibliotecas en papel, se debe sumar el costo de la digitalización y los de la organización, distribución y preservación en el entorno digital.
Los documentos que se encuentran en una biblioteca digital pueden ser texto, imágenes, sonido, video o combinaciones de cualquiera de estas. Idealmente se debe de almacenar y recuperar documentos completos, y las búsquedas se realizan sobre el contenido completo de los documentos. Es decir, si el documento es texto, es posible realizar la búsqueda sobre cada palabra incluida en el documento completo y una vez localizado es posible obtenerlo de manera inmediata. En el caso de otros formatos como audio y video, la búsqueda se realiza sobre las fichas que definen las características de cada material.
Las bases de datos y la información pueden ser almacenadas de manera centralizada en caso de colecciones pequeñas. Aunque lo más común es contar con información distribuida, en este caso, las búsquedas y las consultas de un sistema a otro deberán ser transparentes para el usuario.
La interfaz por excelencia es el Web, ya que ofrece una plataforma abierta, principalmente para proporcionar el acceso a los usuarios, aunque también es utilizada por los administradores de la biblioteca y por los grupos encargados de generar contenidos.
Las bibliotecas digitales proporcionan sus servicios a través de alguna red de cómputo ya sea una red sólo de uso local o tan abierta como Internet, esto dependerá de los servicios y las restricciones que deban hacerse para el acceso a la información.