“El aprendizaje es un fenómeno social que acontece en el ámbito personal y como tal es intransferible. Soy yo el que aprendo y, al igual que pasa, por ejemplo, al comer, dormir o correr, nadie puede hacerlo por mí. Lo mismo sucede con las emociones, que tienen un papel determinante en el aprendizaje. Son algo privado e imposible de compartir en toda su profundidad.”
Javier Martínez
El tutor debe tener ciertas habilidades para desenvolverse adecuadamente. Un tutor que desee realizar óptimamente su trabajo y sentirse satisfecho por su labor, así como por el logro alcanzado por sus alumnos, debe tomar conciencia de lo relevante que es prepararse para cumplir eficientemente este rol, valorando sus particularidades, complejidades y la diferencia con los roles en otras formas de enseñanza y formación.
Nuestros tutores se preocupan por promover el desarrollo y el cambio los cuales deben ser producto de la confrontación con la realidad. Por lo tanto, nuestra propuesta pedagógica valora la experiencia como pilar del desarrollo tanto individual como colectivo. Ponemos el énfasis en el sujeto que aprende, que interactúa con los otros y con la cultura. Para nosotros la tutoría debe ser un espacio de encuentro de culturas, (del alumno y del tutor), un lugar de encuentro de saberes que permita pensar, discutir lo deseable para acceder a los valores y al conocimiento.
Nuestro tutor se compromete con todos los profesionales que día a día se suman a nuestra propuesta, con la misión, visión, objetivos y valores de la consultora, y provoca en los estudiantes el gusto por aprender. El tutor debe replantearse el cómo, el qué y el para qué de la enseñanza con el fin de diseñar estrategias que ayuden a pensar, actuar y analizar sobre contenidos significativos y contextuales.
Entre las cualidades que distinguen a nuestros tutores consideramos que las más significativas son:
Tenemos excelentes tutores, preocupados por su aprendizaje. No deje de aprovecharlos.