“Por grandes y profundos que sean los conocimientos de un hombre, el día menos pensado encuentra en el libro que menos valga a sus ojos, alguna frase que le enseña algo que ignora.”
Mariano José de Larra
Desde la gestión de recursos humanos de muchas de las Unidades de Información que conocemos y recorremos habitualmente, se ha reconocido la importancia de contar con empleados muy capacitados, expertos y sumamente cultos.
Para nosotros, el conocimiento es la capacidad de convertir datos e información en acciones efectivas.
El conocimiento como capacidad humana se desarrolla como un proceso de enseñanza y aprendizaje. En realidad es mucho más sencillo transmitir una información que un conocimiento. Por lo tanto, cuando se gestiona el conocimiento se está ayudando a las personas a realizar esa actividad.
El valor del conocimiento surge cuando es transmitido o cuando es transformado. En las Unidades de Información, el conocimiento es transmitido y muchas veces transformado por los profesionales que se desempeñan en ella, tanto para suministrárselo a un usuario como para compartir con un compañero de trabajo.
El conocimiento es personal, se origina y reside en las personas que lo asimilan como resultado de su experiencia, lo incorporan a su práctica cotidiana y lo comparten con todo aquel que quiera, también, experimentar un nuevo aprendizaje.
A través de los libros obtenemos mucha información y a veces esa información se transforma en conocimiento, el cual puede o no ser ú para nuestro trabajo y nuestra vida.
La gestión del conocimiento en el trabajo se ocupa de administrar de manera correcta los recursos humanos y optimizar de esa manera, los conocimientos de los empleados de la Unidad de Información.
Muchas veces el conocimiento es generado por la misma Unidad de Información, en cambio, en la mayoría de los casos, el conocimiento es transmitido por un empleado y usufructuado por todo el equipo de trabajo.
El conocimiento es un bien preciado, que puede obtenerse de maneras diferentes, a veces no esperadas, y siempre debe ser atesorado, cultivado, aplicado y transmitido a nuevos individuos.
El conocimiento que permanece estático termina irremediablemente perdido y olvidado, y se transforma con el tiempo en obsoleto e inaplicable.
Los profesionales deben conformar una red de conocimientos para que este siempre circule y resulte ú a la comunidad.