“La vida moderna ofrece nuevas oportunidades y opciones a los ciudadanos, pero también entraña mayores riesgos e incertidumbres. La gente tiene la libertad de adoptar diversos estilos de vida, pero también la responsabilidad de dar forma a sus propias vidas.”
Comisión Europea
La educación participa de las contradicciones de este inicio del nuevo milenio. Por un lado, la sociedad observa los cambios trascendentes y acelerados propuestos por el desarrollo de la tecnología digital, la cual está transformando muchos aspectos de la vida de la gente. El comercio, los viajes y las comunicaciones a escala mundial amplían los horizontes culturales y cambian las pautas de competencia de las economías.
Desde la escuela elemental el niño aprende a aislar objetos (de su entorno), a separar disciplinas (antes que reconocer sus solidaridades), a desunir los problemas, más que unir y a integrar. Reducen lo complejo a lo simple. Así, estos niños pierden sus aptitudes naturales para contextualizar los saberes e integrarlos dentro de sus conjuntos, sin comprender que el conocimiento pertinente es aquel que es capaz de situar toda información en su contexto y si es posible, dentro del conjunto donde la misma se inscribe.
Cuando ese niño crece, e ingresa en el sistema de educación superior, repite el esquema en que ha sido formado. La primera e ineludible tarea de la educación es enseñar un conocimiento capaz de criticar el propio conocimiento, evitando la doble enajenación: la de la mente por sus ideas y la de las ideas por la mente. La búsqueda de la verdad exige reflexibilidad, crítica y corrección de errores. Pero, además, es necesario lograr una cierta convivencialidad con las propias ideas y con los propios mitos. El primer objetivo de la educación del futuro consistirá, entonces, en dotar a los alumnos de la capacidad para detectar y subsanar los errores e ilusiones del conocimiento y, al mismo tiempo, enseñarles a convivir con sus ideas, sin ser destruidos por ellas.
Nuestra propuesta de formación tiene en cuenta todos los saberes adquiridos con anterioridad. Nuestro modelo de trabajo se relaciona con la complejidad del conocimiento.
La realidad como tal no es algo que esté fuera del sujeto, el cual sólo tiene que ir a tomarla allá afuera. Entonces, se va construyendo a partir de un conjunto de selecciones y clasificaciones que realiza el individuo. En este proceso tiene dos herramientas importantes, una es el lenguaje y la otra es el pensamiento. Sólo se puede ir construyendo el conocimiento, a partir tanto de las acciones mismas de la indagación, como de la indagación de quien indaga. El sujeto no está excluido del proceso de conocimiento, forma parte de él.
La educación es, ante todo, una práctica social, un conjunto de acciones humanas. Una de las dificultades para poder hacer uso de los conocimientos científicos que aporta la sicología, la antropología y otras ciencias a la educación, ha estado en ver sólo elementos aislados de una realidad compleja. Conforme el hombre se acerque a la complejidad de la estructura y el sistema que opera cuando se piensa la educación, aportará conocimientos útiles que lo acerquen a la comprensión de lo educativo. La complejidad de lo educativo rebasa ampliamente cualquier visión disciplinaria; sino que consiste en la posibilidad de ver lo esencial de las relaciones en juego y el tipo y nivel de conocimientos que involucra.
La bibliotecología es una disciplina que se apoya en varios saberes que provienen de diferentes áreas del conocimiento, por ese motivo, la propuesta educativa de la Consultora pretende reflejar la complejidad del saber y del saber hacer de este profesional.