“La creatividad es la facultad de crear o inventar, es decir, producir de la nada algo nuevo, o, la habilidad de coger objetos existentes y recombinarlos para un nuevo uso, o como solución de un nuevo problema.”
Enrique Paniagua Arís
El bibliotecario creativo es aquel que tiene capacidad creadora, o sea, tiene una serie de aptitudes de carácter creativo. Además, la creatividad se relaciona con el conocimiento, que lleva a la persona a solucionar de una forma novedosa un problema determinado.
En una Unidad de Información la creatividad es fundamental. Todos sabemos que las bibliotecas cuentan con presupuestos muy bajos. Por ese motivo, el profesional debe estar lo suficientemente capacitada para lograr, con pocos recursos, resultados altamente satisfactorios para sus usuarios.
¿Cuáles son los indicadores que señalan qué estamos frente a un profesional creativo? Podemos mencionar los siguientes: originalidad, iniciativa, fluidez, sensibilidad, autoestima, motivación, innovación, invención, racionalidad, etc.
Desde la Consultora, diseñamos nuestros cursos tratando de incentivar la creatividad de nuestros estudiantes, de fomentar su pensamiento critico, de guiarlos, pero in aferrar sus manos, de manera que cada uno de ellos puede elegir un camino diferente para resolver un problema que se ha planteado.
La creatividad profesional no puede improvisarse de un día para otro, debe ser estimulada e incentivada, es lo que nuestros docentes intentan lograr con sus estudiantes.
La formación del profesional es un proceso permanente, lo acompaña durante toda su vida laboral, de modo que cuánto más conocimiento logra absorber podrá desarrollar mejores aptitudes para incentivar su creatividad. El proceso de formación también tiene en cuenta la adopción de competencias creativas que lo ayudarán en su desarrollo laboral.